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martes, abril 16

pelando cebolla


Estoy cansada…he decidido hacer algo con la rabia, con el miedo al otro, con la desconfianza….al fin y al cabo, también son cosas aprendidas que han costado su dedicación y tiempo.

Me atrevo, al fin y por cansancio, a ponerlo todo encima de la mesa, como pastelillos para el té, a remojarlos, untarlos de mantequilla y comérmelos en buena compañía; ya no quiero hacerme cargo de nada.

Traeré estas semanas lo que recoja de mí misma al levantarme, lo que conserve de la resaca de los sueños de cada noche, ya sea porque al amanecer golpeé a un hombre con un bolso hasta dejarlo inconsciente en una calle que parece Lima aunque con adoquines, ya sea porque antes de ir al baño me acordé que esa noche trabajaba como prostituta en un lugar que no conozco y hay muchos clientes esperando.

Mis imágenes las construyo yo, supongo…será que las recojo de los rincones de mi vida y las armo en retales de miedos, de esperanzas y de desahogos, quizá es eso que hay detrás lo que quiero descubrir o destapar o pelar como cebolla de mí misma.

Cada imagen que construyo necesito compartirla, pero eso sí, que la miren con cariño, como se mira a un niño, aunque se porte mal, cada imagen en complicidad, necesito aprender a reírla y abrazarla y cambiarla de orden y convertirla en un sueño un poquito más cómodo…que me permita descansar mejor conmigo misma. 

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