Debí
haber escuchado a Simona…pero si sólo son cuatro cuadras, qué importa!...me voy
yo sola…la noche ya pintaba mal…un botellazo en la rodilla…él tras ella, yo
tras él…la noche terca y oscura…mis pasos al ritmo del ron y la coca…y el
desgraciado que me miraba mientras trataba de incorporarme…mis llaves en sus
manos, el bolsillo de mis tejanos dado vuelta…Simona en la fiesta…la noche
sola, fría y nítida como una bola del futuro…no queda otra que beber el susto,
recuperar el ánima, comer la tierra de la maldita esquina que me atrapó sola…olvidar
el rostro…soltarlo todo y dejarlo en un cuento…y seguir viviendo.
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