mientras observo la orilla mojada, me despido de ti, costa inesperada, dejo clavada en tus dunas dos estacas...una de dolor...y me llevo en mis hombros el sabor a sal y sudor...tras la curva no hay más día que el que me queda, te doy la espalda, me alejo, me toca subir. Cuando vuelva, serán otros los sabores que me sorprendan de ti, otros los ojos que te gozarán, otras las piernas, el vientre, otro cuerpo, otro momento...manabí, que lindo suena, mano de vino blanco, vida, ida, viví...
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