amanecía lentamente y ya emprendíamos el paseo buscando conchitas...los tres, cada uno a su ritmo y con su mirada en algún lugar lejano...y tú risueña, llena de fantasía, despertabas en nosotros las ganas de inventar historias marinas, de emocionarnos viéndote asombrarte por cosas que tal vez ya sabías que no eran ciertas...pero te las creías. Parecíamos una familia armoniosa y feliz, yo sentía que contigo todo encajaba y se hacía más brillante...hasta el amor...esos días los recuerdo llenos de una luz especial...la fogata, los pescadores en alta mar, los caballitos recostados en la orilla esperando a que los descubras...ojalá la hija que llegue esté tan llena de magia como tú...ojalá sea otra brujita fantástica y atrevida...artista...o tal vez no, tal vez la vida no espera eso para mí, tal vez lo más cercano a ser madre que he vivido sean momentos como este...que deberé recordar y cobijar toda la vida...
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