que me hizo hacer lo que tenía que hacer en cada momento, asumir todo lo que tenía que asumir, maldita idea de tener que cumplir con mis responsabilidades...bendito impulso el que me hizo soltarlo todo y cansarme de estar pendiente de lo que está afuera, para darme cuenta de mi felicidad más pura, la de sentirme fresca y alegre cuando mis pies caminan junto al mar...maravillosa paz la de no hacer nada que no tenga ganas de hacer...y descubrir que en la tarea cotidiana hay una libertad profunda y que en los retos profesionales hay una trampa...
No hay comentarios:
Publicar un comentario